Cambio de web


Hola luneros, he cambiado mi sitio web a http://www.lunalunera.info, en esta web podréis encontrar mis entradas de blog y mis proyectos.

Os espero

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Una Historia con las ideas muy claras


Os dejo en la sección de “Cortos” la entrevista en el programa “La noche en corto” que emite Información Tv, en la sección que dirige Gonzalo Eulogio,al director Manchego Txus Leal Tejada, por su dirección en “El Sueño de los Invidentes”.

Es genial que en programas como estos se de la oportunidad a directores a que puedan expresar sus ideas, sus sueños y sus metas en el mundo del cine para que puedan llegar a más público.

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Por El Séptimo Arte


Os dejo a continuación de estas palabras un artículo que leí hace un par de días de la directora de cine Isabel Coixet en el que habla del séptimo arte en la actualidad.

Las palabras siempre se guardan en jarrones de porcelana así es que unos y otros tenemos que disfrutar del cine para que no se queden en cualquier rincón los pensamientos y sueños de grandes artistas pero también ellos tienen que luchar por crear realidades o ficciones en las que realmente crean, es una lucha de todos.

TRIBUNA: ISABEL COIXET

Si estás muerto, ¿por qué bailas?

Las rencillas de patio de colegio entre miembros de la Academia del Cine son una cortina de humo. Uno de los principales problemas es la disminución de espectadores en las salas. ¿Es posible recuperarlos?

Siempre me había gustado el título de esta película de Alfredo Landa y pensé súbitamente en él en el pasado Festival de Cannes. Mientras las estrellas más rutilantes del cine mundial efectuaban ese curioso paseíllo a caballo entre parada de los monstruos y desfile de moda que sucede sobre una alfombra roja, escuché a Catherine Denueve- la última estrella europea, con permiso de Jeanne Moreau- murmurar entre dientes que se dibujaban a través de sus labios teñidos de granate intenso, mientras miraba con una cierta conmiseración a los fans que la aclamaban apostados a la entrada del Palais: “Supongo que estos serán los que también vendrán a mi funeral, así que voy a bailar para ellos”. E inmediatamente avanzó hacia el centro de la alfombra y se pintó en su cara ese amago de sonrisa, que es la marca de la casa, que ofreció a los fotógrafos enfervorecidos y a los cazadores de autógrafos que rugían “¡Catherine!”.

La actriz de Tristana y Repulsión encarna a un pedazo de la historia del cine, de un cine que no sé si murió, como dice Peter Greenaway, cuando se inventó el mando a distancia, pero que hoy a mucha gente se le antoja tan periclitado como los móviles con antena o los cigarrillos mentolados.

La comunión con la pantalla que excluía al mundo exterior y permitía al espectador una experiencia personal, intransferible y fuera del tiempo está agonizando. Mal que nos pese, esa densa oscuridad del fuera de campo de una sala de cine está dando sus últimos coletazos. Ver una película en casa, sea en un monitor de televisión o en la pantalla de un ordenador es un acto de consumo cuyo fuera de campo es la cotidianidad: los niños que juegan, la cafetera que silba, el desorden en las estanterías, la vida doméstica que lima la abstracción que propone una película, cualquier película.

El espectador de hoy, mientras ve una película en su ordenador, come, fuma, twitea, contesta correos, cuelga comentarios en los muros de los amigos. Así son las cosas. La relación entre lo visible y lo invisible se ha modificado. La noche artificial en la que te sumerge una película vista en una sala no tiene ya el carácter sacro que tenía para muchas generaciones de espectadores.

Esa banalización del disfrute, unida a la asombrosa ceguera de avestruz de los canales de distribución, que si viven en el mismo planeta que los espectadores lo disimulan muy bien, hace que el acto de descargar una cinta no cree ningún problema en los internautas. Una película en este momento de la historia es un entretenimiento escasamente relevante comparable a unos cromos de un álbum que no nos emocionan especialmente y que se cambian cuando uno ya los tiene repetidos o medio vistos.

Las películas ya no modelan nuestros puntos de vista sobre el amor, la política, la historia, las relaciones: han dejado de ser fundamentales. Ignorar esta disminución de la influencia del cine en la vida es algo que los cineastas no podemos permitirnos ignorar. La nostalgia, aunque inevitable, es un error (Simone Signoret dixit) que puede costarnos la supervivencia.

Es nuestro deber saber (o intentarlo al menos) dónde estamos y avanzar, aunque sea a ciegas y con multitud de traspiés, hacia algo que no conocemos aún, pero que nos va a llevar muy lejos de la zona de confort donde estamos instalados. Arriesgar, experimentar, explorar lo desconocido, poner lo mejor de nosotros en lo que hacemos sin tener el ojo puesto en la taquilla, el prestigio o nuestra propia vanidad es el único camino posible que se me ocurre. No es, por supuesto, nada nuevo: es exactamente lo que preconiza Rilke en Cartas a un joven poeta, el único libro que recomiendo cuando me dan la oportunidad de dar clase en alguna escuela de cine.

En los últimos tiempos he tenido conversaciones con cineastas de todo el mundo, desde estudiantes que están empezando a estudiar cine, hasta gente consagrada como Stephen Frears, John Sayles, pasando por Wim Wenders, Kore Eda, Olivier Assayas, Agnès Varda o Alejandro González Iñárritu, y estas son las pocas pero contundentes conclusiones a las que todos llegamos: hacer películas en las que creamos absolutamente. Con o sin dinero. Documentales, epopeyas, docudramas. Con o sin ayudas institucionales. Cortos, largos de ficción, mediometrajes, minipelículas de minuto. En 70 milímetros o con una aplicación del iPhone. Para las salas de cine, para la Red, para la tele o para una proyección en el terrado de nuestros vecinos.

El cine, gracias a las nuevas tecnologías, afortunadamente ya no es el tren eléctrico más caro del mundo, como decía Orson Welles. Otra cosa es que los que quieren hacer cine quizás lo que en realidad quieren es un instante de esplendor en la alfombra roja. Algo pasajero, burbujeante, efímero, banal. Y si me preguntan, muy muy aburrido. Son cosas diferentes y, a menudo, contradictorias.

Las rencillas de patio de colegio que tienen un eco, a mi modo de ver completamente sobredimensionado, en las páginas de los periódicos estos últimos tiempos y que tienen por protagonistas a miembros de la Academia, son una pintoresca cortina de humo que oculta los temas que he señalado antes: la pérdida de peso del sector cinematográfico en el concierto de la cultura, el abismo entre quiénes somos y lo que representamos, la incomprensible confusión entre instituciones y personas.

Los problemas del cine español -como los problemas del cine en todo el mundo- tienen que ver con una disminución gradual de los espectadores en circuitos convencionales. Asusta mirar las estadísticas: 140 millones de espectadores en 2004 (por no retroceder aún más), 104 millones en 2008. En 2010, las salas perdieron un millón de espectadores al mes. Los datos difieren según los diferentes estudios, pero todos coinciden en que la bajada de 2010 ha sido la más pronunciada. Repito: no solo en España. También en los países donde hay un control de las descargas del que aquí carecemos y donde es posible por un precio más que razonable bajarse una película y sus extras, con todas las garantías.

¿Estos espectadores que han dejado de ir al cine son los que se bajan las películas en la Red o se las compran a los chinos que venden por los bares (que cada vez se ven menos)? Yo creo que no. La gente deja de ir al cine por múltiples razones: porque pierden el hábito, porque no hay nada en la cartelera que les motive, porque prefieren gastarse 100 euros en una entrada de fútbol, porque se enganchan a las series de HBO, porque tienen niños y sale por un pico el cine y las horas de canguro o porque, simplemente, pasan: no es algo importante en sus vidas, lo arrinconan hasta el olvido.

¿Es posible recuperarlos? No lo sé. Lo único que sé es que en este momento en que nos encontramos, más que nunca, el deber de un cineasta es construir un punto de vista sobre la realidad (y en eso incluyo a cualquier tipo de cineasta, desde el más oscuro y minoritario al más comercial), saber dónde está, empaparse de las cosas que pasan (aunque luego haga una película de zombis en el espacio) y empeñarse en ser lo más libre que pueda.

Aunque duela. Aunque te pongan a parir. Aunque dé vértigo. Porque aunque el cine haya muerto, los cineastas vamos a seguir bailando. Es el único favor que podemos ofrecer a los espectadores. Ojalá aún estén dispuestos a bailar con nosotros.

Isabel Coixet es directora de cine.

Extraído de :http://www.elpais.com/articulo/opinion/muerto/bailas/elpepiopi/20110202elpepiopi_11/Tes

 

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Porque la vida siempre tiene dos caras


Me da vértigo aquellos que no tienen dudas, me da asco tanto egoísmo, me dan ansiedad las prisas, pero todo está dentro de mi mundo de arcilla y siempre dejo entrar a aquellos que se acuerdan de mi pelo y que comparten mis sueños sin analizar mis demonios de pega.

¿Y porque no abrir nuestras mentes? Ya es hora de dejar de fingir que el cielo está establecido y aprender a compartir y aceptar a las personas tal y como son y por lo que sienten y no por los excesos que nos implanta la sociedad. Porque las maldiciones están a la orden del día y es gratuito salir a la calle y volverse loco con los agobios, por lo tanto es mejor conocer a la gente por lo que sienten, que por los reproches de nuestros infiernos que nublan los ventanales que no nos dejan ver el mundo que nos rodea.

“El sueño de los invidentes” de Txus Leal Tejada.

Más información en la sección de cortos.

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Amor, amistad y clases de cocina.


 

Un día cualquiera surge un beso entre tú y un amigo, no sabes realmente que ha pasado y todo se convierte en un humo confuso.

Tú te mueres por su boca, te vuelvas una loca por un cuerdo que quizás no quiera cruzar esa línea donde tú ya tienes hecha la mudanza, entonces el huracán intenta acabar con la amistad.

Tu corazón asilvestrado se inunda de desolación, porque cuando tu alma se enamora de un amigo debes llevar cuidado porque si sale mal puedes perder un gran extracto de ti pero si sale bien escribirás una bonita historia de amor donde le darás una lección a las lágrimas que no merecen la pena.

¿Lo intentarías?

“Bon appétit” de David Pinillos, más información sobre la película en la sección de estrenos.

Espero que os guste.

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CARTA PARA PEDRO ALMODÓVAR


Querido Pedro:

Te escribo en el día de hoy para contarte un guión  perdido en el fondo de mi alma, porque es de esas historias que llenan los vacíos que dejan los días oscuros.

El protagonista de esta historia es un muchacho que nació en Calzada de Calatrava, provincia de Ciudad Real, ¿sabes que? mi vida está muy relacionada con Castilla-La Mancha, adoro y amo a todos los manchegos que hasta la fecha conozco.

Bueno te sigo contando…siendo un niño su familia se traslada a Extremadura, allí cursará sus estudios elementales y superiores. A los diecisiete años se traslada a Madrid con una necesidad urgente de poder ver películas actuales y poder hacer su vida. Aquella decisión de marcharse rumbo a Madrid marcaría su vida y sus películas. En la capital trabajará haciendo trabajos de extra para el cine (Pedro, yo también tengo mis pinitos como extra en el mundo del cine) y la televisión, también colaborará con grupos de música pop y de teatro independiente, además ocupará un puesto como auxiliar administrativo en Telefónica. Durante esta temporada sigue escribiendo relatos que publicarán en diferentes periódicos y pronto daría a luz a su primer largometraje “Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón”, este film es realizado gracias a la búsqueda de financiación, se crea así una obra audiovisual realizada con una libertad desconocida en España durante esa época. A partir de ese momento aquel manchego que le ilusionaba el cine desde pequeño se dedico a crear grandes películas, poco a poco se irán reconociendo sus trabajos a nivel internacional.

He pensado que en su filmografía podemos poner títulos como los siguientes, échales un vistazo y me cuentas.

PEPI, LUCI, BOM Y OTRAS CHICAS DEL MONTÓN. 1981

LABERINTO DE PASIONES. 1982

ENTRE TINIEBLAS. 1983

¿QUÉ HE HECHO YO PARA MERECER ESTO? 1984

MATADOR. 1985

LA LEY DEL DESEO. 1986

MUJERES AL BORDE DE UN ATAQUE DE NERVIOS. 1987

¡ÁTAME! 1989

TACONES LEJANOS. 1991

KIKA. 1993

LA FLOR DE MI SECRETO. 1995

CARNE TRÉMULA. 1997

TODO SOBRE MI MADRE. 1999

HABLE CON ELLA. 2001

LA MALA EDUCACIÓN. 2003

VOLVER. 2006

LOS ABRAZOS ROTOS. 2009

¿Qué te parecen?  Un secreto…tiene una forma especial de hacer cine, los colores de las imágenes, la estética de los personajes y los lugares, las bandas sonoras.

Hablando de bandas sonoras, he pensado que en vez de un tanguillo marinero que habla de la esperanza de que regrese un amor, mis padres tienen un vinilo que me encanta, te dejo la canción y ya me cuentas que te parece para ponerla en alguna de estas películas, quedaría genial en “Tacones Lejanos”, la cantante se llama “Luz Casal”.

Bueno dejo en este punto la carta, hay mucho más que escribir pero es que me tengo que bajar al mundo real, que pereza…

Espero saber pronto de ti, y que cuando leas esta carta sonrías igual que cuando yo veo tus películas. Dale recuerdos a Patty Diphusa, dile que no me gusta el marisco pero me ha hecho creer otra vez en el amor.

Una última cosa, yo también tengo una sed de experiencias que es inagotable…

Lunaluneracinema.

¿La solución es la paz interior de las personas que forman el mundo?


Todos nos hemos planteado en algún momento de nuestras vidas el poder cambiar la rutina de cada día porque hemos perdido la ilusión por las cosas y por la gente que la forma, pero no porque queramos más o menos la vida actual que nos rodea sino porque es muy duro tener un mundo formado alrededor tuyo y tu no sentirte parte de ningún segundo, todo es melancolía y necesitas correr cuando tu vida esta diseñada para ir despacio.

La solución a nuestros problemas en ocasiones está en nuestro interior, el poder solucionar muchas cosas que nos obsesionan está relacionado con nuestra paz interior, parece un tópico pero si no te encuentras bien contigo mismo nunca llegaras a obtener tus logros.

Si tienes una vida acomodada y te puedes permitir irte durante un año sabático a disfrutar  de las antiguas riquezas históricas de Roma que intentan superar el paso del tiempo y de los mundos modernos, dar un salto geográfico y poder envolverte en las diferentes religiones místicas y espirituales que te ofrece la India y terminar tu viaje en la paradisíaca isla de Bali viendo sus magníficos atardeceres, seguro que también te ayuda a seguir adelante.

Pero está claro que para sentirnos bien con el mundo nos debemos sentir bien con uno mismo y te puedes ayudar tanto de un viaje físico como espiritual.

“Come Reza Ama” de Ryan Murphy

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